Por Clovis Díaz de Oropeza F.
“PREVIO”
AGOSTO DE 1971
Empecé a trabajar de redactor en el vespertino paceño JORNADA, dirigido por el recordado amigo, eximio poeta Jorge Suárez y una gran persona, como era Carlos Arce Zavaleta primo hermano del intelectual René Zavaleta Mercado, autor del libro “Poder Dual en América Latina”.
El periodista Luis Martínez Caso, era Jefe de Redacción, Mario Rueda Peña, Freddy Arispe, Irving Alcaráz, la periodista U. Antezana y mi persona, integramos aquella Mesa de Redacción.
Don Luís Martínez Caso, nos sugirió en la Redacción de JORNADA, que para preguntarle sobre algún tema, nos dirigiéramos a él con la palabra “previo…”
Fui electo Secretario de Conflictos en el Sindicato de Periodistas de La Paz y miembro de la Asociación de Periodistas de La Paz.
Mientras tanto, el General Juan José Torres, entonces presidente de la República, encabezaba un gobierno débil por la división interna de las Fuerzas Armadas. Fue depuesto con un golpe de Estado, por el Coronel Hugo Bánzer Suárez aliado con dos partidos archienemigos, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), y Falange Socialista Boliviana (FSB).
Bánzer tomó el poder a nivel nacional. Mientras gobernó fue una dura etapa para la prensa boliviana y para los periodistas en particular.
¡DÉJENME A MÍ!
Pocos meses antes y hasta el fatídico día del golpe de Estado, 21 de agosto de 1971, el vespertino Jornada jugó un destacado rol, abriendo sus páginas a las corrientes políticas denominadas progresistas.
La Redacción de Jornada, sufrió las consecuencias de los aliados del golpe de Estado. Habíamos sido atacados violentamente por un contingente policial que, obligó a periodistas, linotipistas, fotograbadores e impresores, a permanecer vigilantes y armados con lo que había a mano.
Don Luis Martínez Caso, por ejemplo, tenía un viejo fusil Mauser, colocado cerca de su escritorio y en tres cajones distintos de su mesa de trabajo, guardaba en uno, el cartucho de dinamita, en otro la mecha y en el tercero, el fulminante.
Le dijimos que si nos atacaban, sería imposible para él activar su “bomba”. Nos respondía: “! Déjenme a mí …! ”.
Ni Don Luis Martínez Caso, ni los periodistas a nivel nacional, imaginamos la tremenda realidad que se impondría a sangre y fuego, castigando a la prensa boliviana con la dictadura.
¡JÓVENES SIRVANSE CAFÉ!
Desde el jueves 19 de agosto de 1971, el Vespertino fue movilizado contra aquel golpe. El viernes 20, nos encontramos parte de la redacción de Jornada, en El Prado, frente al Colegio Don Bosco.
El sábado 21 de agosto de 1971, estábamos presentes: Carlos Arce Zavaleta, su primo hermano René Zavaleta Mercado, Irving Alcaráz, mi persona y otros trabajadores del Vespertino. Luego enfilamos hacia las alturas de la parte Norte de la ciudad de La Paz.
Nos parapetamos en uno de los cerros, justo cuando aviones militares de la FAB, pasaban disparando sus ametralladoras Punto 50, en las cercanías –nos pareció– del Colegio Industrial Pedro Domingo Murillo.
Entretanto, de la Ceja de El Alto, bajaban vehículos motorizados del Ejército.
Durante la noche, mientras escuchábamos nutrido tiroteo en la ciudad, nos dimos cuenta que nuestro grupo quedó reducido a Carlos Arce Zavaleta y yo.
Avanzada la noche, una señora llegó hasta nuestra coyuntural trinchera y nos convidó café con pan. Nos aconsejó que aprovecháramos la noche para descender porque ya “todo estaba perdido para Ustedes”.
Fue el principio del fin para nosotros y para decenas de periodistas enfrascados en la Libertad de Prensa.
JOSÉ PRATS Y MARCELO GRONDINI
Al día siguiente, el golpe se hacía sentir. Caído el General Juan José Torres, los grupos golpistas peinaban calles, avenidas y cerros como el nuestro.
Bajamos para ocultarnos. Tomamos un taxi, manejado por un muchacho que estaba muy nervioso. Le preguntamos “¿por qué?” y nos respondió: –No tengo permiso para conducir…”.
Pasamos por una calle paralela al Palacio de Gobierno en el que ya estaba instalado el Coronel Hugo Bánzer. El taxista nos dejó por la Plaza de San Pedro. Carlos decidió ir hasta su casa que, según supe después había sido allanada por los golpistas. Me dirigí hacia el barrio de Miraflores y estuve caminando sin lograr donde esconderme.
Finalmente, dos sacerdotes jesuitas: José Prat y Marcelo Grondini, me llevaron al Colegio Don Bosco a una habitación en la que había por lo menos tres camas. Al día siguiente, supe que varios políticos jóvenes, estaban como yo, ocultos en aquel Colegio.
En Octubre de 1971, sino me equivoco, por intermedio de José Prat, me dieron asilo en la Embajada de México y al finalizar el año, junto con decenas de asilados, viajamos en un avión rumbo a México, país que nos cobijó y nos trató con gran solidaridad.
Renuncié al asilo a los tres meses y dejé México. Viajé a Lima, Perú, a principios de marzo de1972.
¡VAYA CONCIENCIA¡
En Lima, me encontré con Rolando Costa Arduz, otrora vicerrector de la Universidad Mayor de San Andrés y asilado en Perú. “En la Revista OIGA de Paco Igartúa, convocaron a un examen de periodismo. Deberías presentarte”, me aconsejó-
Así lo hice. En aquel destacado medio de prensa fui contratado como redactor de planta. Aún conservo el carnet de la Revista OIGA fechado el 15 de marzo de 1972, Número 48, válido por un año.
A poco, logré contacto Con Edgar Oblitas Fernández, leal amigo, abogado y especializado en tema marítimo boliviano. Alquilamos una casa en San Isidro, Lima y en ella vivíamos Edgar, su familia y yo.
Edgar en persona conversó con el Ministro de Gobierno del Perú, solicitándole me conceda permanencia indefinida. La petición fue negada y mi amigo, triste, así me lo contó.
Cada 90 días salía desde Lima a Santiago de Chile y luego de algunos días reingresaba a Perú. Así estuve más de un año, hasta que me fue imposible continuar en la capital peruana.
Valga citar, que en Chile, la izquierda latinoamericana, con excepciones, cambiaba sus dólares en el mercado negro, agudizando la quiebra de la moneda chilena. ¡Vaya conciencia!
EN EL VIEJO MUNDO
Luego de Perú, viajé a Europa, vía Santiago de Chile. Fue en los últimos días del presidente Salvador Allende, en plena crisis política y económica, cuyo mercado agonizaba por una espantosa inflación y escasez de alimentos.
En Europa ya, trabajé en París, traduciendo obras literarias del francés y portugués al español.
En ocasiones, recurrí al dibujo de ilustración. Conocí al famoso guionista de la historieta ASTERIX, Gozzini que hablaba correctamente el español, pues había vivido en Buenos Aires, Argentina.
Para el semanario de Asterix, dibujé temas sobre las particularidades de América Latina, empezando como es lógico, por mostrar cómo era, en parte, Bolivia.
AMNISTÍA RESTRINGIDA
El jueves 22 de Diciembre de 1977, el matutino HOY de la ciudad de La Paz, Bolivia, publicó en dos páginas la lista de ciudadanos amnistiados y no amnistiados por el gobierno del General Hugo Bánzer Suárez. Estaban declaradas fuera de la Ley, 348 personas.
Semanas antes, “Un considerable grupo de periodistas, incluyendo directores y corresponsales, había suscrito nota dirigida al Ministro del Interior, pidiendo por su intermedio al gobierno, una amnistía general e irrestricta y la libertad y el retorno de nuestros colegas”(Matutino HOY, sábado 3 de diciembre de1977).
En respuesta, el gobierno reafirmó la amnistía parcial “porque mucha gente debe responder a cargos por fechorías y porque hay personas en un marco delincuencial” (…)”Los ciudadanos consignados en la lista oficial adjunta, no podrán ingresar al país por ser responsables de varios delitos marcados por la violencia como sistema de lucha”.
La amnistía restringida contenía entre líneas un mensaje para el país: la dictadura reconocía implícitamente que Bolivia estaba cansada de los gobiernos de facto y que ansiaba un gobierno civil y democrático.
En la lista publicada por el matutino HOY, 348 ciudadanos estaban prohibidos de ingresar al territorio boliviano. Entre ellos, figuraba mi nombre, registrado junto a decenas de colegas periodistas, profesionales y estudiantes
¿CONFIANZA? ¡NI EN LA CAMISA!
Fue un momento decisivo para la prensa que, a partir de enero de 1978, trabajó por el cambio de aquella dictadura.
Surgieron síntomas muy claros de que, grupos institucionalistas de las Fuerzas Armadas de Bolivia, cansados de soportar el desprestigio militar por las agresiones del gobierno, pensaban en el retorno al proceso democrático truncado violentamente, ocho años atrás.
Obligado por las circunstancias, Bánzer afirmó sin convicción que en las próximas elecciones no sería candidato. Que los comicios de julio 1978, “serían limpios y democráticos”.
La decisión del General, causó reacciones negativas en su entorno. En los partidos políticos oficialistas, interés por el nuevo candidato; en los centros mineros y hasta en la misma prensa, dudas.
El candidato oficial en 1978, fue el General de la Fuerza Aérea (FAB), Juan Pereda Asbún.
Hugo Bánzer, desconfiado del aspirante a la presidencia de la República, repuso inmediatamente bajo su mando, el Comando Conjunto de las FFAA “sin perjuicio de ejercer además, la Presidencia de la República”. Estaba claro que, el entonces primer mandatario, desde ese Comando Conjunto podía deponer a Pereda Asbún.
¡Confianza ni en la camisa¡— seguramente — pensó Bánzer…
¡MISTER!
Mayo de 1978. Una vez en Perú, me trasladé por tierra hasta la frontera con Bolivia, en concreto, a la ciudad de Puno, pese a que mis documentos de identidad no estaban al día.
En Puno, muy de mañana fui a bañarme a una ducha pública. Me vestí a la usanza de los paisanos. Después de bañarme, al salir a la calle, un muchacho de unos ocho años me dijo en voz alta:–“!Mister! ¿Quiere cosas antiguas?—“
Mi vestimenta no logró engañar al muchacho y menos lo haría con la guardia armada que vigilaba el punto fronterizo con Bolivia: El Desaguadero. Sin embargo, como había llegado a ese espacio sin retorno, justo al mediodía, Migración de ambos países estaba ausente de sus casetas de vigilancia, almorzando en las fondas populares.
Atravesé el Puente del Desaguadero como cualquier turista y ya, en el lado boliviano, me confundí lo mejor que pude, entre la multitud que también almorzaba en mesas al aire libre.
Me acerqué a una de aquellas mesas y pedí un almuerzo. A m i lado, comía silencioso un campesino, cuyas manos y brazos perdían su piel. Le pregunté si se había quemado. “—No, estoy pasando la fiebre tifoidea”—respondió.
Por casualidad, la “góndola” internacional, que hacía el tramo nocturno Puno-La Paz, no fue revisada por soldados y oficiales armados en los puestos de control.
Llegué a la ciudad de La Paz sin mayores contratiempos.
LA BATALLA POR LA LEGALIDAD
En aquel escenario de amenazas veladas contra la prensa nacional, visité el matutino católico PRESENCIA en el cual trabajaba hasta 1971. Fui bien recibido. El Ministerio de Gobierno no se habría enterado. Lentamente, fui logrando espacios en la prensa nacional, requisito que acabó con las restricciones impuestas por el gobierno de Banzer.
Me encontré con Jaime Humérez Seleme, quien renunciara a PREESENCIA y dirigía otros dos medios de prensa, pertenecientes al empresario y abogado Carlos Serrate Reich: Radio Méndez y el matutino HOY. En RADIO MENDEZ, el jefe de Redacción era Manuel Benítez Laroca.
Jaime Humérez me contrató para trabajar en la mesa de Redacción de esa Radio. Entre marzo de 1978 a marzo de 1981, trabajé entrevistando al mundo cultural boliviano, para el matutino HOY.
Años que construyeron el camino hacia nuevas oportunidades y la más importante de ellas, sin duda alguna, fue MERIDIANO.
JUSTO AL MEDIODÍA AL FIN MERIDIANO
Entre el 19 y 20 de mayo de 1981, miles de metros cúbicos de barro y piedra, se precipitaron de una altura de por lo menos 400 metros, hasta detenerse en la carretera de la Curva de Olguin, Obrajes, cerrando el paso a vehículos y personas que usaban aquella vía para trasladarse al centro de la ciudad de La Paz.
Decenas de vehículos del transporte público y privado, trataban de salir y alcanzar el camino al barrio de Miraflores y dirigirse a sus destinos.
Entre aquellas personas que buscaban vías alternas hacia el centro paceño, estaba el periodista JAIME HUMÉREZ SELEME, en su enorme jeep. Precisamente, ese miércoles 20 de mayo de 1981, debía salir el primer número de MERIDIANO.
En la jornada anterior, habíamos dejado material para que se trabajara desde las primeras horas de la mañana del miércoles. Sólo quedaba diagramar las últimas noticias; colocar fotos y título de la tapa del nuevo medio de comunicación.
Desesperado, al fin salió del atolladero y luego de un cuarto de hora, estacionó frente al Edificio HOY, en la Avenida 6 de Agosto, Sopocachi, en cuyo subsuelo estaba la Redacción de MERIDIANO.
Entretanto, yo, el segundo al mando llegué justo cuando Humérez ingresaba al Edificio HOY. Estacioné mi motocicleta en la acera del Edificio y fui tras el flamante Director de MERIDIANO.
43 AÑOS DE MERIDIANO
Transcurrieron 43 años desde la publicación del primer número de MERIDIANO (La Paz, miércoles 20 de mayo de 1981).
Es posible que nadie lo recuerde. Empero, en su momento, MERIDIANO marcó una etapa de renovación en el periodismo nacional.
Su creador, sin vuelta de hoja fue Jaime Humèrez Seleme, cuya trayectoria se remonta a las jefaturas más importantes de los matutinos PRESENCIA y HOY. El primero perteneciente a la Iglesia Católica y el segundo al Doctor Carlos Serrate Reich.
MERIDIANO, salió en formato doble tabloide, a nueve columnas, con grandes fotos en su primera plana, noticias importantes y una nota diaria de análisis sobre política, economía o muchas veces de tema internacional. Acompañaban la página de apertura notas curiosas y de humor.
El titular de MERIDIANO, iba en rojo de extremo a extremo. El ancho de aquel formato medía 40 centímetros y el alto 58 centímetros. Se trabajaban ocho páginas entre las 6 horas de la mañana hasta las 11 am. El producto salía a las calles a las 12 en punto del medio día. No circulaba el domingo.
Llegamos a vender más de 13 mil ejemplares diarios, siempre al medio día. Jaime Humérez Seleme y Carlos Serrate Reich, ya no son de este mundo. Quedo, pues, como vivo testimonio de aquellos días, pero además con el derecho que da, haber sido el último Director fundador de MERIDIANO, de aquella espléndida etapa.
CUARTEL DE MERIDIANO
En el subterráneo del Edificio HOY estaban nuestras oficinas y, divididas por un largo muro, las máquinas de impresión, el equipo de fotograbado donde se “quemaban” las placas offset destinadas al tiraje de MERIDIANO.
Pese a que estábamos en el subsuelo, donde no ingresaba luz, nos sentíamos alumbrados por la aventura diaria de salir con la edición justo al medio día.
Ingresábamos por el área de estacionamiento del Edificio HOY. Es decir, por una ancha puerta de aquel garaje que daba a un cuarto convertido en la Dirección y luego, una tarima delimitada por un pequeño muro de cemento de un metro de altura y en el resto de aquel rectángulo, estaban los escritorios de los periodistas y una larguísima mesa de patas altas y patas menores, es decir una mesa muy inclinada, que servía para “armar” las páginas de MERIDIANO.
El entusiasmo de periodistas, correctores, armadores y fotograbadores, en la diaria labor de escribir e imprimir la edición que circulaba a las 12 del mediodía en la ciudad de La Paz, fue un gran aliciente.
El sistema de impresión había mejorado en rapidez y calidad pero, aún con la ventaja que daba el sistema offset, trabajábamos contra el tiempo para cumplir la consigna de salir a las calles a las 12 horas del día.
Nuestro público, esperaba en fila, frente a la puerta principal del Edificio HOY, la edición y todos nosotros, trabajábamos sin pausa en el Cuartel de MERIDIANO para no defraudar a los lectores.
PRODUCTOS DE MERIDIANO
Nuestro ocupación diaria fue la búsqueda de noticias especiales, el trabajo de artículos atrayentes, el empleo de comentarios basados generalmente en el “off the record”.
Por ejemplo, asistir a una invitación de un político importante, escuchar las opiniones del personaje y luego, transformar aquella conversación en un tema noticioso y lanzarlo en la apertura de MERIDIANO, acompañado de excelentes fotografías cuyos pies de foto, comentaban el suceso.
Para la Redacción de MERIDIANO, cualquier hecho podía trascender de la noticia a la opinión, al comentario, al análisis en profundidad que, en esencia, era un producto especial y único sin rival en la prensa diaria de nuestro país.
BAUTISMO DE FUEGO MERIDIANO NUMERO 14
Cuando aún era todopoderoso el General Luis García Meza, el jueves 4 de Junio de 1981, MERIDIANO número 14, irrumpió en el escenario nacional retando al miedo.
Su primera página titulaba: “ESCÁNDALO DE PIEDRAS SEMIPRECIOSAS INVOLUCRA A LA JUNTA DE COMANDANTES”. El subtítulo agregaba: “COMISIÓN INVESTIGADORA MILITAR ESTABLECIÓ QUE LOS COMANDANTES FIRMARON UN CONTRATO ILÍCITO CUYA EJECUCIÓN PERJUDICÒ AL INTERÉS DE LA NACIÓN”.
Bajo estos titulares, a 4 columnas, las fotos del Presidente, General Luis García Mesa, del General Waldo Bernal Pereira, Comandante de la Fuerza Aérea y del Comandante de la Fuerza Naval, Vicealmirante Ramiro Terrazas Rodríguez.
En la apertura derecha, en un recuadro que ocupaba el espacio íntegro del formato largo de MERIDIANO, a tres columnas, el texto íntegro del Contrato privado de La Gaiba firmado por los tres integrantes de la Junta.
El Número 14 de MERIDIANO fue su bautismo de fuego. Jaime Humérez obligado a presentarse ante el Ministerio de Gobierno y luego, yo. Fuimos amenazados por tales autoridades.
El número 14, posicionó indiscutiblemente a MERIDIANO como un medio de comunicación que no le temía a las dictaduras.
INCIERTA ALTERNATIVA “CORREO”
El 24 de junio de 1984, Jaime Humérez Seleme, renunció a la Dirección de MERIDIANO.
En “Crónica” de MERIDIANO, página 3, Clovis Díaz entonces Subdirector de ese medio de prensa, se refirió a la triste despedida:
“JAIME HUMEREZ SELEME EN BUSCA DE OTRA “QUIMERA”
“Jamás pensé escribir en esta Crónica la siguiente noticia: Jaime Humérez Seleme, deja la Dirección de MERIDIANO- Convencido de que lo hace por buscar nuevos y prometedores horizontes dentro del periodismo nacional, del cual Jaime Humérez Seleme es uno de los más destacados profesionales, está desearle éxito y buena suerte.
Gran amigo, con él soñamos la creación de MERIDIANO y con él hicimos posible la vida de este nuevo periódico que circula en las calles de La Paz, motivando comentarios adversos o positivos sobre sus titulares y contenido.
A partir de las primeras horas de la mañana, madrugando Jaime Hunérez se presentaba en la Redacción para hacer “una nota diferente porque no podemos competir con los matutinos que casi agotan las noticias”.
No obstante las dificultades de un diario del mediodía, ahí está la obra de Jaime Humérez: MERIDIANO, andando de casa en casa pese a sus tres cortos años.
Desde julio, Jaime no estará en esta Redacción y ello nos causa profunda pena, porque a los amigos no se los olvida jamás. Así es la vida de los periodistas y sobre todo de nuestro aún Director. Ha transitado por “PRESENCIA” y “HOY”, levantando a estos matutinos con su acertada dirección y su fogosa pluma. Ahora se va de MERIDIANO en busca de una nueva quimera “CORREO” que ya dio qué decir.
Queda el presentimiento de que el principal artífice de MERIDIANO, Jaime Humérez, al fundar “CORREO”, buscaba una salida a la situación política que empañaba el equilibrio de MERIDIANO, tal como sucedió después.
La Redacción de MERIDIANO, estaba integrada entonces por Clovis Díaz de Oropeza F., Raúl de La Quintana, Ramiro Duchén Condarco, Gonzalo Ramírez, Nicanor Delgado, Adrián Maceda, Arturo Clavijo, José Vidal, Miguel Roque, Jaime Sanjinés, Nancy Casanovas, Yamil Chávez, excelente fotógrafo.
La ausencia de Jaime Humérez, fue la antesala de una dura etapa: la paulatina contaminación política importada por miembros del partido Vanguardia, que asumieron poco después el manejo de MERIDIANO y fueron sus enterradores.
MERIDIANO ALGUNAS PUBLICACIONES PARA RECORDAR
A continuación una serie de portadas de MERIDIANO, para que nuestros lectores tengan idea de cómo se presentaba aquel medio de prensa escrito.
Testimonio que honra la memoria del insigne periodista JAIME HUMEREZ SELEME y de todos los que trabajamos para que MERIDIANO, salga justo al mediodía-